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| se retrasa la compra del tata a Iveco hasta el verano |
La india Tata, anuncio hace horas que se retrasa la compra de parte de su
grupo al gigante de camiones Iveco. Esto se debe a la falta del informe final
de los países Francia e España, donde Iveco tiene las principales plantas de
camiones, buses y motores. Francia y España son parte de los países de la Unión,
que debe expedirse si la venta de Iveco al Grupo indio Tata, puede convertirse
en un problema a los intereses de estos países.
La Vanguardia - Económica de España nos dice:
El consorcio indio demora el cierre de la operación al segundo trimestre
de su ejercicio fiscal, a la espera de recibir la autorización de España y
Francia. Cabe recordar que el grupo Iveco se encuentra en el desarrollo de una
nueva cabina, que cumpliría con todas las disposiciones Europeas de seguridad.
Esta cabina se está desarrollando conjuntamente con Ford de Turquía. Y esta
demora en la aprobación se vincula a la continuidad de este proyecto en suelo
Europeo, después de la aprobación de su venta.
La india Tata Motors apunta al verano para empezar su etapa al frente de
los camiones y autobuses de Iveco
Se cumplen diez meses desde que los dueños de Iveco, la familia Agnelli,
dejaron atada la renovación accionarial del fabricante italiano con la venta de
las dos principales patas de su negocio. Su división militar pasó a manos de su
homóloga Leonardo y su área comercial viajó hasta la India tras alcanzar un
acuerdo con Tata Motors. La primera opción, que llegó a interesar a Indra, se
culminó en marzo, a cambio de 1.700 millones de euros; la segunda, tasada en
3.800 millones, sigue sin cerrar los flecos necesarios para incluirse en el
consorcio indio que controla Jaguar Land Rover.
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| tema de retraso, que pasará con la nueva cabina para 2028 |
Esta es una de las cuestiones que más resuenan entre los analistas del
grupo indio, y entre los más de 4.000 trabajadores en sus plantas de Madrid y
Valladolid. Hasta la fecha, el calendario apuntaba a "finales de
marzo" para dar 'carpetazo' a la operación que sólo pende de aprobaciones
regulatorias. Sin embargo, según ha podido constatar este medio en la última
reunión con sus analistas, la dirección de Tata reconoce ahora un retraso en la
compra y prevé que se extienda hasta el segundo trimestre de su ejercicio
fiscal (el que va de julio a septiembre de 2026).
El motivo de esta demora, según compartió el responsable financiero del
grupo, GV Ramanan, obedece a que Tata aún no ha recibido las aprobaciones
regulatorias de Francia y España, países en los que Iveco atesora una
importante cuota de mercado. En el caso español, las fuentes consultadas
apuntan a la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) como el
último gran examen a superar después de haber recibido el visto bueno de
Bruselas. El 'ok' de la Comisión Europea se produjo en noviembre al concluir
que la operación no plantea problemas de competencia en el mercado europeo.
Entre la plantilla española se respira cierta cautela con este asunto
después de que la dirección haya reiterado en varias ocasiones que esta
operación no va a suponer ningún impacto en sus plantas a corto plazo. Más aún
con el plan de inversiones plasmado que la multinacional italiana ha trazado en
las fábricas españolas para asegurar la producción de las cabinas y el
ensamblaje del nuevo camión Model Year 2028. Sí preocupa, no obstante, las
negociaciones del convenio colectivo que, a juicio de UGT, se encuentran
estancadas. "La dirección ha presentado sus resultados negativos en el
primer trimestre de 2026 para argumentar que nuestras peticiones salariales son
inasumibles y viendo inviable reducir la jornada, por los costes que supone.
También han aludido a la complejidad de la venta de Iveco a Tata como factor de
incertidumbre" explican desde el sindicato.
En el plano financiero, Iveco notificó pérdidas de 74 millones de euros
en el último trimestre, en contraste con los 60 millones que ganó un año atrás,
pese a elevar ligeramente ingresos con 2.828 millones en ventas. Si bien, en
estos 'números rojos' no se incluye la ganancia derivada de la venta del
negocio de defensa. Desde el fabricante italiano justificaron sus pérdidas en
su apuesta por priorizar la calidad, "que tuvo un impacto a corto plazo en
la rentabilidad, pero generará efectos positivos a largo plazo en los
productos".
Tata Motors, por su parte, ha enfrentado dificultades en el área de
vehículos para pasajeros por los aranceles de Donald Trump -que le han costado
cerca de 1.000 millones de euros- y el ciberataque que paralizó la producción
de Jaguar Land Rover durante varias semanas. En este escenario, agravado por la
mayor presión de los costes ante el conflicto de Oriente Próximo, ha llevado a
la compañía a tomar medidas para mitigar el impacto, en forma de un aumento del
1,5% sobre los precios de sus vehículos comerciales
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